Jornadas Micológicas

By bemarmon

1103_2004-0886s.jpgpai200411i.jpgou-de-rey.jpgperlatum.jpgmarasnius-foetidus.jpglactarius-deliciosus.jpg3388_dscn3415-kopia.jpghygrocybe-conica.jpgclavulinopsis-corniculata.jpgpsathyrella-lacrymabunda.jpgpleurotus-cornucopiae.jpgboletus-satanas.jpgaman-panterina.jpgagaricus-hemorroidarius.jpgamacit01.jpg

Estos días he estado asistiendo a un curso del Cefire de Sagunt relacionado con las Desenes Jornades Micològiques al Camp de Morvedre. Me ha parecido tan interesante que voy a intentar plasmar en la actividad que propongo algunos de los conocimientos adquiridos gracias al buen trabajo de Pepe Robles. La idea me surgió al oir a un compañero del curso afirmar que sabiendo latín sería mucho más fácil deducir por el nombre científico el tipo de seta que estabamos catalogando. Para que luego digan que el latín no sirve para nada.

El afán científico bullía en Grecia y de allí precisamente arranca buena parte de la tradición científica occidental. Los griegos dispusieron de las condiciones necesarias para plantearse las grandes cuestiones que la ciencia pretendía resolver y dieron respuestas, pero, al faltar el control de la experiencia, se perdieron en abstracciones y especulaciones gratuitas. Crearon un lenguaje científico y aún hoy los científicos recurren al griego para dar nombre a los nuevos descubrimientos.

Aristóteles y Teofrasto sistematizaron la ciencia natural, hecho que explica el origen helénico de buena parte de su terminología. Biología, geología, botánica y zoología son términos griegos, así como las ramas en que se dividen o el vocabulario particular que utilizan.

Antes del siglo XVII los nombres científicos de los organismos consistían en breves descripciones, en latín, que hacían referencia a características más o menos vistosas de cada uno de ellos. La taxonomía (ciencia encargada de la nomenclatura y clasificación de los organismos) tiene el origen en la obra del científico sueco Carl von Linné (Linneus), quien en el siglo XVII emprendió la labor de clasificar a todos los seres vivos conocidos, unos diez mil. La nomenclatura establecida por Linneus era de carácter binomial, es decir, asignaba a cada organismo dos nombres en latín: el primero el nombre genérico, nombre que comparte con sus semejantes; el segundo el específico, el que lo diferencia de los otros organismos del mismo género. La utilidad de esta nomenclatura es evidente, sólo hay que pensar en la diversidad de nombres que recibía un animal como el perro según las diferentes lenguas y dialectos, con el nombre de Canis familiaris todos saben de qué animal se trata independientemente de la lengua.

 Actividad para los alumnos de Latín y de Fundamentos Léxicos:
Asigna a cada seta un nombre ciéntifico intentado deducir el porqué de cada uno de ellos (color, forma…) Para ello deberás evolucionar las formas latinas al español y explicar los cambios fonéticos que han sufrido. Recaba información sobre ellas y clasifícalas según si son comestibles, tóxicas o mortales.

Los nombres de las setas son: pleurotus cornucopiae; boletus satanas; higrocybe conica; amanita muscaria; amanita caesarea; marasnius foetidus; agaricus hemorroidarius; amanita panterina; lycoperdon perlatum; boletus edulis; lactarius deliciosus; psathyrella lacrymabunda; clavulinopsis corniculata y amanita citrina.

Una respuesta para “Jornadas Micológicas”

  1. dani Dice:

    me a gustado mucho esta pagina, maestra.

Escribe un comentario